¿Tu gato te guarda rencor cuando vuelves de vacaciones?
Llegas a casa después de unos días fuera esperando el reencuentro.
Abres la puerta, buscas a tu gato y… nada.
Te mira desde lejos. No viene a saludarte. Se esconde debajo de la cama y parece estar mucho menos cariñoso de lo habitual.
Y aparece la pregunta:
«¿Mi gato está enfadado conmigo por haberme ido de vacaciones?«
Puede parecerlo, pero probablemente esté ocurriendo algo bastante diferente.
Los gatos no entienden nuestras vacaciones como nosotros. Lo que sí perciben son los cambios en su entorno, en sus horarios, en las personas que los rodean y en sus rutinas.
Y para algunos gatos, volver a la normalidad también necesita un pequeño periodo de adaptación.
No, probablemente tu gato no te está castigando
Es muy fácil interpretar el comportamiento de nuestro gato utilizando emociones humanas.
“Está enfadado porque lo dejé solo”.
“Me está ignorando para castigarme”.
“Me guarda rencor”.
Pero lo que interpretamos como resentimiento suele explicarse mejor por estrés, inseguridad, miedo, frustración o simplemente un cambio en una rutina que hasta entonces era predecible.
Los gatos son animales muy ligados a su territorio y a sus hábitos.
Saben aproximadamente cuándo comen, cuándo juegas con ellos, cuándo sales de casa, cuándo regresas y dónde encuentran cada uno de los recursos que necesitan.
Cuando te vas varios días, muchas de esas pequeñas certezas pueden cambiar.
¿Qué cambia para tu gato cuando te vas de vacaciones?
Depende mucho de cómo hayas organizado su cuidado.
Puede haberse quedado en casa con un familiar o cuidador.
Puede haber pasado más horas solo.
Puede haber cambiado temporalmente sus horarios de comida y juego.
O puede haberse trasladado a otra casa o a una residencia felina.
Aunque haya estado perfectamente atendido, su día a día no ha sido exactamente el mismo.
Los gatos suelen desenvolverse mejor cuando su entorno y sus interacciones son consistentes y predecibles. Por eso, un cambio en los horarios, en las personas que los atienden o en la cantidad de estimulación que reciben puede afectar a su comportamiento.
Y entonces vuelves tú.
Pero hay otro pequeño detalle.
Para tu gato, puede que incluso huelas diferente
Los gatos utilizan muchísimo el olfato para reconocer y evaluar su entorno.
Después de varios días entre aeropuertos, hoteles, restaurantes, playa, cremas solares, perfumes o simplemente lugares diferentes, vuelves a casa cargado de olores nuevos.
Un olor diferente puede hacer que algunos gatos se muestren inicialmente más cautos al reencontrarse con su tutor. Cuando recuperas los olores habituales de casa, esa sensación de familiaridad también vuelve.
Así que quizá no esté pensando: “Te fuiste una semana. Ahora vas a pagar por ello.”
Simplemente está intentando entender por qué de repente todo vuelve a cambiar.
7 comportamientos que puedes notar al volver de vacaciones
Cada gato es diferente.
Algunos vendrán corriendo a recibirte. Otros actuarán como si nunca te hubieras ido.
Y algunos pueden necesitar algo más de tiempo.
Estas son algunas de las conductas que podrías observar:
1. Te ignora o está más distante
Quizá esperabas una bienvenida espectacular y encuentras exactamente lo contrario.
Tu gato te observa pero no se acerca, evita el contacto o prefiere mantenerse a cierta distancia.
No intentes forzar el reencuentro.
Déjale acercarse cuando se sienta preparado.
2. Se esconde más de lo habitual
Los escondites proporcionan a los gatos un lugar donde sentirse protegidos y mantener cierto control sobre lo que ocurre a su alrededor.
Si ha habido cambios durante varios días, es posible que temporalmente busque más estos espacios seguros. Dale su espacio y no los obligues a abandonar esos lugares “seguros” ya para él podrían dejar de serlo.
3. De repente no se separa de ti
También puede ocurrir justo lo contrario.
Algunos gatos pueden buscar más contacto, seguirte por la casa, reclamar atención o vocalizar más cuando regresas.
Los cambios en la vocalización y comportamientos especialmente intensos al volver el tutor pueden aparecer cuando se producen modificaciones en la rutina o en el tiempo que el gato pasa solo.
4. Cambia su apetito
Comer más o menos de lo habitual puede aparecer en situaciones de estrés, pero también puede ser síntoma de un problema de salud.
Por eso es importante no asumir automáticamente que cualquier cambio de apetito se debe a que has estado de vacaciones.
5. Cambian sus hábitos con el arenero
Orinar o defecar fuera del arenero, utilizarlo con una frecuencia diferente o mostrar cambios en sus hábitos puede estar relacionado con estrés felino, pero también con diferentes problemas médicos.
Si ocurre, no lo interpretes como una “venganza”.
Y mucho menos lo castigues.
6. Se acicala mucho más
El acicalamiento excesivo puede aparecer asociado al estrés y llegar incluso a producir zonas con pérdida de pelo.
Sin embargo, también puede estar relacionado con problemas dermatológicos, parásitos o dolor, por lo que conviene investigar la causa si persiste.
7. Está más irritable, inquieto o juega menos
Puede mostrarse menos tolerante al contacto, descansar más, jugar menos o estar más inquieto de lo habitual.
Los signos de estrés en gatos pueden ser bastante sutiles y no todos los gatos reaccionan de la misma manera.
Cómo ayudar a tu gato a volver a la rutina
En muchos casos no necesitas hacer nada extraordinario.
Precisamente lo que tu gato puede necesitar es que las cosas vuelvan a ser normales.
Recupera sus horarios habituales
Intenta volver a los horarios normales de comida, descanso, juego y compañía.
Una rutina predecible puede proporcionar al gato una mayor sensación de seguridad.
No fuerces el contacto
Puede que tú lleves una semana deseando abrazarlo.
Él quizá necesite un poco más de espacio.
Si se mantiene alejado o escondido, deja que sea él quien decida cuándo acercarse.
Dedícale tiempo de juego
Recuperar las sesiones habituales de juego ayuda a proporcionarle actividad física y estimulación mental.
Puedes utilizar cañas, juguetes que imiten pequeñas presas, dispensadores de comida o juegos interactivos.
Además de zonas de juego, procura que siga teniendo acceso a rascadores, lugares elevados, escondites y zonas tranquilas de descanso.
Deja que vuelva a encontrarte familiar
Tu olor también forma parte del entorno conocido de tu gato.
Después de ducharte, cambiarte de ropa y pasar unas horas de nuevo en casa, irán desapareciendo muchos de los olores acumulados durante el viaje.
Probablemente pronto vuelvas a recibir esos cabezazos y roces contra las piernas que conoces tan bien.
¿Cuándo deja de ser simplemente “la vuelta de vacaciones”?
Aquí está la parte importante.
Que hayas regresado de viaje no significa que debamos atribuir automáticamente cualquier comportamiento extraño al estrés.
Los cambios repentinos de comportamiento también pueden ser una señal de que existe un problema de salud.
Presta especial atención si tu gato:
- deja de comer
- presenta vómitos o diarrea
- cambia de forma marcada sus hábitos de bebida
- tiene problemas para orinar o cambia repentinamente su uso del arenero
- permanece escondido de forma persistente
- presenta una apatía llamativa
- parece sentir dolor
- se acicala compulsivamente
- o simplemente notas que “no es él” durante un tiempo
Los gatos pueden esconder bastante bien los signos de enfermedad, por lo que un cambio de comportamiento merece atención cuando es brusco, intenso o persistente. Siempre recomendamos además consultar con un veterinario si un gato muestra alguno de los síntomas anteriores.
¿Y si necesita un veterinario pero todavía está estresado?
Si tu gato ya está pasando por unos días de cambios, meterlo en el transportín y sacarlo de su territorio puede añadir todavía más estímulos desconocidos.
El transportín, el trayecto en coche, los olores de otros animales y la propia clínica son factores que pueden generar estrés en algunos gatos.
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Así tu gato puede ser atendido en el entorno que conoce, evitando el desplazamiento y la sala de espera. Alterando lo menos posible si rutina y su sensacion de seguridad.
Puedes reservar una consulta a domicilio si has detectado cambios de comportamiento que te preocupan o cualquier otro problema de salud.
La vuelta de vacaciones también puede ser una vuelta a la rutina para tu gato
Probablemente tu gato no haya pasado tus vacaciones preparando su venganza.
Pero sí puede haber vivido varios días con horarios, personas, olores y rutinas diferentes.
Dale espacio.
Recupera poco a poco sus hábitos.
Juega con él.
Observa cómo evoluciona.
Y recuerda que un cambio de comportamiento persistente no debería darse por hecho que es simplemente estrés.
Si tienes dudas, un veterinario puede ayudarte a comprobar que detrás de ese comportamiento no haya un problema de salud.
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